La cultura no puede parar

Como nunca, durante los últimos meses, se ha visto en los medios que el tema Cultura (y en especial el libro) ha generado debate, noticias, conflictos y reacciones desde el mundo político. 

Como nunca digo porque lamentablemente suele estar relegada a ciertos días de la semana (en la prensa) o secciones menores en sitios web o periódicos tradicionales, en comparación con otras disciplinas como los deportes o incluso la vida social. 

Lo interesante de esto es que iniciativas que veníamos levantando desde el mes de abril (entre otras hacer del libro un bien esencial) fueron recién tomadas en cuenta –y apoyadas– por las autoridades gracias a este ruido mediático, algo que no es de extrañar aunque sea lamentable.

Mi punto en todo caso no es la política ni el actuar de las autoridades, sino que explicar el porqué de nuestra lucha y las razones que hemos presentado para que las librerías y editoriales, como eslabones de la cadena del libro, podamos operar incluso en cuarentena.

Sin duda que hay motivaciones económicas de por medio (cientos de emprendimientos a lo largo de Chile de los cuales dependen familias completas), pero más importante que eso es el valor e importancia que creemos tiene el desarrollo cultural del país.

Sin apoyo de las autoridades una industria tan compleja y sensible como la del libro (peor aún en un país como Chile, donde todavía falta mucho que hacer para crecer como país lector), está condenada a derrumbarse ante una crisis como la actual. Si las librerías caen, las editoriales no tienen dónde distribuir sus libros y eventualmente arriesgan el mismo destino que las librerías.  

Si las editoriales caen quienes escriben, quienes proveen el alma, sabor y color a los libros, no tendrán dónde ni cómo publicar –o verán gravemente reducidas las posibilidades–, lo que finalmente no solo es trágico para autoras y autores (y el resto de la cadena), sino que lo es también para un país en camino al desarrollo pero carente de cultura.

Vendrán años económicamente complejos, viviremos en un escenario empobrecido si lo comparamos con los años pasados, pero todavía estamos a tiempo de evitar el empobrecimiento Cultural, algo que para algunos de nosotros es mucho más importante que lo material.

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Fabio Costa Caimi, El Librero.

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